
¿Quién lo diría? Este 6 de marzo estuvimos compartiendo fraternalmente con Masaru Emoto, el científico japonés que fotografió los cristales del agua y que estuvo de visita en nuestro país. Su trabajo es conocido en todo el mundo y su libro El Mensaje del Agua ha sido traducido a 30 idiomas. Pero como en todas partes existe la misma información y la Granja Apícola se caracteriza por las exclusividades, les contaremos algunas cosas de orden doméstico, que siempre son las más sabrosas.
Raptamos a Masaru Emoto por un día y lo llevamos al Castillo del Agua Clara. Alejandro Caerols, su dueño, fue nuestro estupendo anfitrión.

Masaru tiene una esposa encantadora, Kazuko, con una piel envidiable y con gran sentido del humor. En su casa tiene dos gatos que sólo regalonean con ella, ya que le encantan los animales.

La visita de Masaru Emoto al Castillo del Agua Clara en Colchagua fue craneada por las astutas mentes de Maúd Ferrés, María Elena y Mirta. Kazuko estaba muy feliz, ya que nos contó que en todas partes su ilustre marido pasa de entrevista en entrevista y jamás descansa. Para ella, esta visita en un ambiente tan distendido y hasta se podría decir familiar (entendiéndose que se trata de la familia cósmica) fue algo muy especial y estaba muy agradecida por esta oportunidad.

Primero, nos tomamos casi todo el vino del castillo. Ni asomo de Agua. ¿Cómo serán los cristales del vino? Tal vez este vino, llamado Sangrial y que no tiene componentes químicos posea el secreto de la eterna juventud y hermosos cristales ¡Hip!.

Luego fuimos a la Fuente donde "confluyen las aguas" como tan bellamente lo expresa Maúd. En ese lugar de Oración, las almas de los allí presentes sintieron que un antiguo pacto se cumplía. El acuerdo de encontrarnos nuevamente en esta vida, para esta vez realizar nuestra tarea con mayor consciencia. Masaru Emoto hizo un sentido Mea Culpa explicándonos que en otras vidas, siendo un jerarca atlante, no entregó el mensaje del agua con claridad, ni a todos. Esto tuvo como consecuencia la pérdida de su tierra. Esta vez, viene decidido a hacerlo bien y el hecho de haber venido como un hombre común y corriente, sin grandes títulos, le ha permitido llegar con su mensaje a muchas personas. Fue un momento muy emotivo.

Luego fuimos a la Fuente donde "confluyen las aguas" como tan bellamente lo expresa Maúd. En ese lugar de Oración, las almas de los allí presentes sintieron que un antiguo pacto se cumplía. El acuerdo de encontrarnos nuevamente en esta vida, para esta vez realizar nuestra tarea con mayor consciencia. Masaru Emoto hizo un sentido Mea Culpa explicándonos que en otras vidas, siendo un jerarca atlante, no entregó el mensaje del agua con claridad, ni a todos. Esto tuvo como consecuencia la pérdida de su tierra. Esta vez, viene decidido a hacerlo bien y el hecho de haber venido como un hombre común y corriente, sin grandes títulos, le ha permitido llegar con su mensaje a muchas personas. Fue un momento muy emotivo.

Finalmente, almuerzo en un bosque encantado, con un músico que nos deleitó tocando arpa. Masaru no quería sentarse a la cabecera porque dijo que en Japón el que se sienta a la cabecera paga. Es muy simpático y bueno pal chiste. Se rió, cantó, nos entregó su conocimiento y lo más importante, abrió su corazón con sus hermanos y hermanas de esta lejana tierra.

La despedida tuvo la nota pelienta típica de María Elena que no pudo privarse de regalarle un indio pícaro. Carcajada general ante la cara de Masaru. Aquí no publicaremos la foto más evidente por si la página fuera visitada por menores...

Un lindo día de reencuentro y de amistad que perdura en el tiempo y en el agua.






1 comentarios:
Hola,.sabes me gustó tu informacion, pero me gustaria comunicarme contigo,porque lo que pasa esque soy estudiante de artes en temuco y mi tesis está basado en el analisis de Masaru Emoto, y bueno me gustaria saber si me puedes ayudar con alguna informacion..que tengas sobre él seria de gran ayuda,
Muchas muchas gracias.
Mi correo es laren_4@hotmail.com
si me escribes lo antes posible seria una gran salvacion.ç
muchas gracias
Anyerry Rivas
temuco.
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